Miércoles 11 de Marzo de 2026

TEMA DE CONVERSACIÓN

21 de octubre de 2025

¿Embajadores… pero de qué reino?

POR: ALAN FLEITAS Una y otra vez escuchamos en nuestras iglesias, reuniones y conferencias sobre “el propósito”. Hablamos de “ser luz”, de “impactar el mundo”, de “cumplir la Gran Comisión”. Son frases que resuenan con familiaridad, casi como un eco constante en nuestros oídos. Sin embargo, en medio de tantas palabras, hay una que parece estar en el centro de todo y, a la vez, ser una gran desconocida: el Reino de Dios.

Nos cuesta entender a profundidad qué significa ser embajadores del Reino –un título de inmenso honor–, simplemente porque no hemos dedicado tiempo a conocer el Reino mismo. ¿De qué Reino somos representantes? ¿Cuáles son sus características? ¿Dónde se manifiesta?

La Palabra es clara al definirlo:
“Porque el reino de Dios no es cuestión de comidas o bebidas, sino de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).
No se trata de ritos externos, ni de posiciones, ni de logros humanos. El Reino de Dios es una realidad espiritual que se expresa en justicia, gozo y paz a través del Espíritu Santo.

Pero… ¿quiénes tienen este Reino? Aquellos que han nacido de nuevo, los que han recibido a Cristo en su corazón. Si Él habita en nosotros, el Reino también está dentro nuestro. El problema no es que nos falte, sino que lo desconocemos. No hemos cultivado esa búsqueda interior de lo que ya poseemos.

Y es aquí donde la identidad cobra sentido. En 2 Corintios 5:20 se nos confirma: “Así que somos embajadores en nombre de Cristo…”. Un embajador no representa sus propios intereses; representa a su rey, su gobierno, su cultura y su misión.

Cuando entendemos esto, nuestra mirada cambia. Empezamos a ver a las personas no desde su condición, sino desde su necesidad espiritual, tal como Romanos 3:23 lo expone: “por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Dejamos de juzgar y empezamos a interceder, a extender gracia, a reflejar el carácter del Rey.

Entonces, el propósito deja de ser una búsqueda complicada. Se vuelve claro, tangible, urgente. Como iglesia, como cuerpo de Cristo, estamos llamados a cumplir lo que Jesús nos encargó:
“Por tanto, vayan y hagan discípulos…” (Mateo 28:19).

Predicar el evangelio no es una opción; es la razón por la que estamos aquí. Es la misión de todo embajador del Reino: dar a conocer las buenas nuevas de que hay un Rey, un gobierno eterno, y que todos están invitados a entrar en él.

Hoy te invito a reflexionar:
¿Estás viviendo como un verdadero embajador?
¿Conoces el Reino que representas?
No busques más afuera lo que ya tienes dentro.
Busca primero el Reino de Dios… y todo lo demás será añadido.
Incluido el propósito.

COMPARTIR:

Notas Relacionadas

TEMA DE CONVERSACIÓN
¿Dónde está el verdadero éxito?

¿Dónde está el verdadero éxito?







Por el Pastor Alan Fleitas
Es una pregunta que resuena en nuestros corazones con más fuerza de la que a veces estamos dispuestos a admitir. En un mundo que nos grita constantemente sus definiciones, es fácil, incluso para el creyente, caer en la confusión. ¿Es el éxito cristiano sinónimo de prosperidad económica y bienes materiales? ¿Acaso se mide por una vida libre de enfermedades o problemas? Incluso, ¿basta con haber firmado un pacto de salvación y tener una "relación" nominal con Dios?
TEMA DE CONVERSACIÓN
¿Creyente o Discípulo? La Diferencia que Define Nuestra Misión

¿Creyente o Discípulo? La Diferencia que Define Nuestra Misión

Hoy abordamos un tema fundamental en nuestra fe. Sabemos que Dios envió a Su Hijo para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). En Cristo, encontramos un regalo invaluable: salvación, vida eterna y vida en abundancia.
TEMA DE CONVERSACIÓN
Permanecer en Cristo: La Decisión que Va Más Allá del Primer Amor

Permanecer en Cristo: La Decisión que Va Más Allá del Primer Amor

Por El Pastor Alan Fleitas
Cuando el Evangelio llega a nuestra vida, se produce un milagro: un nuevo nacimiento. Nacemos por fe a una vida nueva, llenos de esa luz y gozo inicial que todo lo transforma. Es el primer amor con Cristo, un momento inolvidable. Pero, ¿qué sucede cuando llegan las tormentas? Un gran porcentaje de los creyentes, al enfrentar la adversidad, comienzan a dudar. Las bendiciones que una vez fueron tan tangibles parecen desaparecer, y las preguntas que nos apararece son : ¿Fue real? ¿Dios se olvido de mi?

Comentarios

Escribir un comentario
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!